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| GRIPE Y MEDICAMENTOS |  | Noviembre 2008 |
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Como hemos señalado en otras ocasiones la gripe no dispone de un tratamiento específico para combatirla, sino que los fármacos se dirigen más a reducir los síntomas que aparecen. Es decir: fiebre elevada, que suele durar entre 3 y 7 días, acompañada de dolor muscular y de cabeza, malestar general, cansancio, tos seca, falta de apetito y dolor al tragar. Así, para el dolor utilizaremos analgésicos, la fiebre la trataremos con fármacos antipiréticos, la congestión nasal con descongestionantes, el exceso de mucosidad con mucolíticos y expectorantes y las tos con antitusivos.
Del tratamiento de la fiebre y el dolor ya hemos hablado en otras ocasiones. En esta ocasión nos centraremos en los fármacos utilizados contra la tos y la mucosidad. La tos es un reflejo del organismo que consiste en la contracción muscular del diafragma con el fin de mantener las vías aéreas respiratorias libres de materiales extraños, mucosidades o de otras causas de irritación. La tos puede ser productiva, cuando ayuda a expulsar la mucosidad, o improductiva cuando es seca. Los medicamentos antitusígenos actúan sobre el centro que regula la tos, directamente en el cerebro, consiguiendo que disminuya o desaparezca. Ejemplos de antitusivos son la codeína o el dextrometorfano. Son bastante efectivos, aunque pueden provocar efectos secundarios como somnolencia y estreñimiento.
Para eliminar el exceso de mucosidad se utilizan fármacos expectorantes y mucolíticos. Los primeros estimulan los mecanismos del organismo destinados a eliminar la mucosidad excesiva por medio de la tos. Los mucolíticos, como es el caso de la acetilcisteína, también actúan sobre las mucosidades, haciéndolas menos espesas y facilitando así su eliminación. Tanto en el caso de los expectorantes como de los mucolíticos debemos tener especial cuidado en caso de padecer úlcera gastroduodenal, ya que pueden producir irritación gástrica.
Junto al tratamiento farmacológico, debemos seguir una serie de hábitos higiénicos y medidas preventivas para evitar o al menos reducir la tos. Así , es importante proporcionar la humedad necesaria al tracto respiratorio, para colaborar con la fluidificación de las mucosidades. Para ello se recomienda beber líquidos en cantidad abundante y mantener el ambiente húmedo.
Para combatir la tos existen también muchos medicamentos de dispensación sin receta que se presentan en forma de pastillas para chupar, y que llevan en su composición algún antiséptico o suavizante. Este tipo de productos están formulados para dejar disolver directamente en la boca, y se deben utilizar siguiendo siempre la posología recomendada, ya que aumentar la cantidad no mejora la afección y, al contrario, puede provocar la aparición de efectos secundarios no deseados.
No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.
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