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| GOLPE DE CALOR. UN DESAJUSTE MORTAL |  | Mayo 2007 |
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Las altas temperaturas externas pueden alterar nuestros mecanismos orgánicos de refrigeración, cuya manifestación más visible es el sudor, y que permiten que el “termostato” corporal se mantenga dentro de los límites normales. Esta situación es el origen de lo que se conoce como golpe de color, un cuadro médico que siempre supone una urgencia.
Médicamente, el golpe de calor se define como un cuadro grave que se produce cuando el cuerpo es incapaz de regular su propia temperatura, dando lugar a una situación de desajuste térmico que se traduce en un aumento brusco y sostenido de la temperatura interna corporal. “En el interior del organismo, debido al aumento de la temperatura corporal consecuencia de un calor medioambiental excesivo, se produce un fallo de los mecanismos de refrigeración encargados de mantener esta temperatura en sus niveles adecuados (en torno a los 36°C)”, explica el doctor Carlos González de Vega, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y director médico del Centro de Medicina Deportiva y Rehabilitación Medyr, de Madrid.
Cuando estos sistemas de refrigeración, que están regidos por el hipotálamo, funcionan adecuadamente, el organismo se “defiende” del incremento térmico a través de la dilatación de los vasos sanguíneos superficiales, la sudoración y la respiración. De hecho, uno de los síntomas más indicativos de un golpe de calor es que la persona deja de sudar.
“El riesgo de padecer un golpe de calor es diferente según la ciudad en la que uno se encuentre. Así, en las zonas en las que existe un índice de humedad alto (como las costeras), el riesgo siempre es mayor ya que la humedad evita la evaporación del sudor. En cambio, en ambientes secos todo el proceso de sudoración actúa como un eficacísimo refrigerante (tanto la respiración como la transpiración están protegiendo al organismo frente a la temperatura ambiental) y, a no ser que la persona no reponga líquidos de forma adecuada, el riesgo es mínimo”, señala el doctor González de Vega.
Niños y mayores: alto riesgo
Aunque toda la población debe seguir las medidas preventivas que todos los años las autoridades recomiendan por estas fechas, hay dos colectivos que deben extremar al máximo las precauciones en cuanto los termómetros se disparan: los niños menores de 5 años y las personas mayores. “En ambos casos, los mecanismos de termorregulación son menos eficaces; en los niños debido a que aún se están desarrollando y en el caso de los ancianos porque se encuentran en una fase de declive. Estas deficiencias para compensar el aumento del calor corporal es lo que lo que incrementa su riesgo de padecer un golpe de calor”, señala González de Vega.
Asimismo, hay otros grupos que, debido a sus características concretas, también están más expuestos a padecer un golpe de calor: personas con problemas de movilidad o que realizan una actividad física muy intensa; obesos, personas con hipertensión arterial o problemas cardiacos o respiratorios; diabéticos; pacientes con problemas de tiroides, Parkinson o Alzheimer.
Cómo prevenir
1-Ante todo, con sentido común. “Lógicamente, hay que evitar realizar una actividad física intensa en las horas solares (en verano, y en nuestro país, entre aproximadamente las 12 de la mañana y las 6 de la tarde), debido a lo intenso de la radiación y a la elevada temperatura ambiental”, explica el experto.
2-Reponer el líquido perdido. Para compensar las pérdidas que se producen a través del sudor, es importante beber los suficientes líquidos “pero no necesariamente de forma excesiva. Ingerir demasiado líquido (sobre todo agua) puede tener como consecuencia un efecto rebote no deseado en el que se produce una dilución mayor que puede hacer perder más líquido del deseado, La clave es seguir un poco la demanda del organismo, sin llegar a sentir una gran sed, e ir aportándole líquido poco a poco”, comenta González de Vega.
3-Rebajar el termómetro. Es muy importante mantener el ambiente lo más fresco posible, para lo que, según el experto, “no hay que recurrir a sofisticados sistemas de aire acondicionado: basta con simple ventilador que remueva adecuadamente el aire de una habitación, ayudando de esta forma a los sistemas internos de refrigeración (especialmente en aquellas personas que no tienen mucha actividad). También es importante preservar la casa de las exposiciones prolongadas al sol, lo que se consigue con un gesto tan sencillo como bajar las persianas”.
4-Precaución exterior. Aunque se esté en la ciudad, es importante protegerse adecuadamente del sol, especialmente cuando se trata de niños y ancianos. “Se recomienda que siempre vayan con la cabeza cubierta, para preservarla al máximo de la radiación solar y también que expongan la menor superficie corporal posible. Y para la población en general, lo mejor es vestir ropas frescas y de colores claros”.
Cómo actuar
Tal y como explica el doctor González de Vega, “la detección de un golpe de calor siempre viene claramente precedida por un aumento de la temperatura corporal (se puede percibir a través del tacto) y por un deterioro progresivo de la conciencia. A esto se añade el hecho de que la persona deja de sudar y su piel está seca (debido a que está empezando a fracasar su sistema de refrigeración”. Estas son las pautas a seguir en esta situación:
-En caso de que estuviera expuesta al sol, trasladar a la persona a un lugar lo más fresco posible, a la sombra.
-“Hay que meter al afectado en un baño de agua tibia, nunca caliente ni tampoco fría (si la temperatura del agua es excesivamente baja se puede llegar a producir un espasmo bronquial). Lo ideal es que ronde los 15-20 °C”, comenta el doctor.
-Según el experto, en esta situación no hay que forzar al paciente a que beba, ya que debido a la pérdida de conciencia que suele producir este cuadro, le va a ser muy difícil ingerir líquido y puede incluso llegar a ahogarse.
-Siempre hay que llamar a los servicios de emergencia. “No hay que olvidar que el golpe de calor siempre constituye una urgencia médica, y será este servicio el que determine el tratamiento que se va a dar al paciente: administrarle suero en ‘in situ’ o trasladarle al hospital”, afirma González de Vega.
No es lo mismo...
Aunque son dos situaciones relacionadas entre sí y a menudo se les suele meter en el mismo “lote” cuando se habla de los efectos de las altas temperaturas en el organismo, la insolación es un cuadro distinto al golpe de calor. “La causa de la insolación es la exposición solar excesiva, que ha producido un calentamiento de las zonas más expuestas (cabeza y miembros, principalmente) y que, si es mantenida, supone el paso previo al golpe de calor, más relacionado con la temperatura ambiente que con las radiaciones solares en sí”, explica el doctor González de Vega.
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